Capazo redondo, ¿¿¿esto va en serio???

Cuando yo era pequeñita (no medía ni medio palmo, con dos coletas), al ir al cole siempre me encontraba con “el señor de los cestos”. Era un señor con la piel muy curtida, seguramente aparentaba más años de los que tenía, extremadamente delgado, con sombrero, pelo cano, barba de 3 días, mellado y con los dientes amarillos. Siempre iba con dos perros y era tejedor de cestos. Él siempre estaba haciendo esa labor en el campo, luego los vendía a vecinos o en los mercados. Él era nuestro cuidador, siempre nos decía (a mi hermana y a mí) “¡Id con Dios!” y aunque nos protegía, no sé yo si sentíamos alegría al verlo, eran temidos aquellos efusivos abrazos y aquellos besos ventosa en bucle, ¡su barba picaba mucho!!! jaja. En fin, era como “un abuelo adoptado”, y le cogimos mucho cariño. Continue reading “Capazo redondo, ¿¿¿esto va en serio???”

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